crianza
Proceso controlado de envejecimiento y maduración de un vino mediante el cual desarrolla caracteres especiales, complejidad aromática y mayor estructura en boca. Se aplica de forma genérica a todos los vinos sometidos a envejecimiento en barrica de roble, aunque también existen crianzas en otros recipientes de madera.
La crianza permite la oxidación progresiva del vino, la microoxidación a través de las paredes de madera, la extracción de compuestos tánnicos y aromáticos, y la integración de los aromas primarios y secundarios. Según la legislación española, los vinos de crianza deben cumplir períodos mínimos específicos: tintos con 24 meses de envejecimiento mínimo, de los que al menos seis en barrica de roble de capacidad máxima 330 litros; blancos y rosados con 18 meses mínimo, también con seis meses obligatorios en barrica.
Existen distintas categorías según el grado de crianza aplicado:
- Vinos genéricos o cosecheros: sin crianza o sin alcanzar el tiempo mínimo
- Vinos de crianza: en su tercer año, con mínimo un año en barrica
- Vinos de reserva: envejecimiento mínimo de tres años entre barrica y botella, uno al menos en barrica
- Vinos de gran reserva: dos años mínimo en barrica y tres en botella, elaborados solo en buenas cosechas
La calidad de la crianza depende del tipo de roble utilizado, su origen geográfico, el nivel de tostado y el manejo del envejecimiento.
Variaciones: envejecimiento, maduración, crianza en barrica
También: ontze, ardo ondu, ondu