aceitoso
Característica organoléptica que describe un vino con una textura viscosa y untuosa, perceptible especialmente en el movimiento dentro de la copa. El término designa dos orígenes bien diferenciados: el patológico, causado por la enfermedad de la grasa (infección bacteriana que afecta a vinos de baja acidez), y el natural, resultante de la trituración de las pepitas durante la vinificación, que libera aceites vegetales de las semillas.
En la cata visual, el vino aceitoso presenta una viscosidad pronunciada que deja marcas evidentes en las paredes de la copa al inclinarla, formando un halo característico. Esta persistencia en los bordes es uno de los indicadores clásicos de cuerpo y densidad, aunque no siempre indica calidad. La sensación en boca es oleosa, untosa, con una textura que recubre el paladar de forma persistente.
Cuando la aceitosidad proviene de una enfermedad, es considerada un defecto grave que afecta la calidad del vino y lo hace inapto para el consumo. En cambio, cuando resulta de la maceración de hollejos y pepitas, especialmente en tintos de larga maceración, puede ser una característica deseable que contribuye a la complejidad y estructura del vino. La presencia moderada de este atributo en vinos alcohólicos y con cuerpo es frecuente y no necesariamente problemática; al contrario, puede indicar una buena extracción y una textura envolvente apreciada en muchas regiones vitivinícolas.
Variaciones: aceitosa
También: oleoso, untuoso, viscoso