soso
Vino que carece de frescura y vivacidad en boca debido a una acidez insuficiente. Se trata de una característica organoléptica negativa que afecta especialmente a vinos blancos y rosados, donde la acidez es fundamental para equilibrar la estructura y proporcionar ese carácter refrescante típico.
Un vino soso resulta plano, sin brío ni definición, con una sensación bucal apagada y poco memorable. Esta deficiencia puede originarse por varios motivos: acidez natural baja en la uva (especialmente en vendimias muy calurosas), pérdida de ácidos volátiles durante la fermentación, o un excesivo abatimiento de la acidez mediante prácticas enológicas desaconsejadas. En ocasiones, también puede deberse a un deficiente control de la fermentación maloláctica indeseada.
La corrección de un vino soso es complicada una vez embotellado. Durante la elaboración, puede prevenirse mediante vendimias en el momento óptimo de maduración, selección de levaduras apropiadas y un control riguroso de los tratamientos. La presencia de una acidez equilibrada es esencial para la conservación y evolución del vino.
Variaciones: plano, insípido, desabrido, sin acidez
También: vino plano, vino insípido, vino desabrido