débil
Vino que presenta caracteres poco pronunciados, carente de rasgos diferenciadores, soso y sin personalidad definida. Se trata de vinos planos, con escasa intensidad aromática y gustativa, donde la falta de complejidad y expresión resulta evidente en la cata. Estos vinos carecen de la estructura, cuerpo y persistencia esperados, reflejando deficiencias en la materia prima, en las prácticas y tratamientos enológicos autorizados o en condiciones de elaboración inadecuadas.
Un vino débil suele presentar bajo contenido alcohólico, acidez insuficiente o excesiva, y aromas tenuemente expresados. Pueden derivar de uvas cosechadas en condiciones climáticas desfavorables, viñedos con bajo rendimiento cualitativo, o fermentaciones incompletas. En términos de percepto sensorial, la cata revela un vino apagado, sin vivacidad, donde falta el equilibrio entre sus componentes fundamentales. A menudo denota también ausencia de potencial evolutivo. Frente a vinos con personalidad y complejidad, el débil resulta anodino y poco memorable para el catador.
Variaciones: corto
También: soso, plano, apagado, insípido, inexpresivo