vulgar
Calificativo aplicado a vinos que presentan defectos organolépticos menores, insuficientes para su descalificación total, pero lo bastante evidentes para mermar su calidad y atractivo comercial. Se trata de bebidas que, sin llegar a ser defectuosas en sentido técnico, carecen de elegancia, complejidad o equilibrio esperados en su categoría.
Los defectos característicos de un vino vulgar incluyen perfiles aromáticos planos, falta de expresión del terroir, desequilibrios entre grado alcohólico volumétrico adquirido|grado alcohólico y acidez, o finales cortos y poco persistentes. Frecuentemente resulta de vendimias inapropiadas, técnicas de vinificación poco refinadas, o falta de envejecimiento en maderas de los recipientes|crianza en madera adecuada.
Este término enológico no implica rechazo absoluto: muchos vinos vulgares son bebibles y comercializables, especialmente en segmentos de precio accesible. Sin embargo, en contextos de análisis organoléptico|degustación profesional o competiciones, la vulgaridad es un defecto punitivo que impide puntuaciones altas, distinguiendo claramente entre vinos cotidianos y vinos de denominación de origen|denominaciones con pretensiones cualitativas.
Variaciones: vino vulgar
También: ordinario, común, sin distinción, de escasa elegancia