pulgar
Trozo de sarmiento con un número variable de yemas que se deja en la cepa durante la poda de invierno. El pulgar constituye una estructura fundamental en la conducción y rejuvenecimiento de la vid, permitiendo el crecimiento controlado de nuevos brotes que producirán uva en la campaña siguiente.
Su función principal es servir como elemento de renovación vegetativa, garantizando la continuidad productiva de la planta año tras año. El número de yemas que se conservan en cada pulgar depende de la variedad, el vigor de la cepa, el sistema de conducción empleado y las condiciones edafoclimáticas del viñedo. En sistemas de poda corta (como espaldera o cordón), se dejan pulgares con 2-3 yemas; en poda larga, pueden alcanzar 6-8 yemas.
La calidad del pulgar influye directamente en el equilibrio vegetativo-productivo de la vid. Un pulgar bien seleccionado, vigoroso y sano es garantía de futuros rendimientos óptimos y madera de calidad. La poda correcta del pulgar es una práctica esencial en viticultura, determinante para la longevidad y rentabilidad del viñedo.
Variaciones: pulgares
También: courson, espera, fiador, esporón